lunes, 31 de enero de 2011

EL “DELITO” DE SER COMUNISTA Y REVOLUCIONARIA


Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN COLOMBIA
Diálogo con Carmen Mayuza
El pasado 31 de diciembre, fue asesinado en el municipio de La Unión, Valle del Cauca, José Lenin Mayuza, ex concejal de Vistahermosa, Meta y miembro de una tradicional familia comunista y revolucionaria de los Llanos orientales, diezmada por la guerra sucia y la persecución oficial
ANA ELSA ROJAS R.
Carmen Mayuza encarna la solidaridad, la lucha por los derechos humanos y la solución política negociada, se ha destacado como una dirigenta de la salud y defensora de las etenidas y detenidos políticos. Nació en el Meta, en un hogar comunista; desde muy niña en la escuela empezó a liderar el sentir de sus compañeritas y compañeritos, posteriormente ingresa a las fi las de la JUCO y el Partido donde se destaca por su compromiso militante al igual que toda su familia, cuyos miembros cumplieron roles muy destacados en la Unión Patriótica. Trayectoria que le ha sido cobrada con creces por parte del terrorismo de Estado, costándole la vida a sus 4 hermanos varones. Aún en estas circunstancias tan dolorosas, Carmen, Nieves, su madre y demás familiares, continúan asumiendo las banderas comunistas y la lucha por una Colombia socialista libre y soberana.
–Muchos estudios sobre la violencia en Colombia han demostrado cómo esta afecta en mayor medida a las mujeres, a pesar que en términos cuantitativos son más los hombres sus víctimas directas. ¿Qué opina de ello?
–En primer lugar, la violencia hay que mirarla desde dos puntos de vista: de un lado, la violencia social y de otro, la violencia política, que en este país se ha constituido en un instrumento de dominación de la clase dirigente. La violencia social es aquella donde el Estado colombiano ha dejado de asumir el papel que le corresponde con respecto a la sociedad, por ello, la violencia social es multifactorial y afecta directamente a las mujeres: En el campo de la salud con la ley 100, la desprotección hacia los derechos sexuales y reproductivos; en mi calidad de trabajadora de la salud me atrevo a decir que solamente se cubre el 40 por ciento de estos derechos, las enfermedades huérfanas están por fuera del plan obligatorio de salud y las pocas que se han logrado cubrir ha sido a través de las tutelas y las luchas y reivindicaciones de las y los trabajadores de la salud, trabajadores que hoy tienen condiciones laborales más precarias por la forma de contratación (cooperativas), desconociéndoseles de tajo el derecho constitucional de asociación; la reforma que se avecina pretende profundizar aún más el recorte de estos derechos afectando directamente a las mujeres, las niñas y los niños.
Mujer y violencia
En el aspecto del empleo, igualmente las encuestas demuestran que el mayor desempleo recae en las mujeres y además la pérdida del empleo reitera en las mujeres, esta afectación tiene que ver con lo sicológico. En el aspecto de la vivienda, el 80 por ciento de las mujeres que se encuentra en las ciudades no goza de este derecho fundamental, pero además a las mujeres desplazadas no se les cumple la ley 387 en su gran mayoría; situación que hoy se agrava por la ola invernal afectando directamente a las mujeres, porque las mujeres representan un entorno de unidad familiar. Esta tragedia que estamos viviendo las y los colombianos ha expuesto a las niñas y a los niños a abusos sexuales, al trabajo infantil, a la prostitución y a todo tipo de vejámenes que se constituyen en una tara para el desarrollo de la sociedad perjudicando directamente a las mujeres. En el aspecto de la educación hay que tener en cuenta que hoy más mujeres ingresan a la educación secundaria y universitaria, pero por ser el empleo un problema estructural del Estado y además en un Estado patriarcal, no hay garantía para que las mujeres tengan pleno empleo y además se realicen en sus profesiones, la prueba de ello es que aún hoy, en el siglo XXI, las mujeres están luchando por la ley de cuotas. A estas causas podríamos sumarle el tema ambiental, que hoy tiene su máxima expresión en los desastres invernales y las enfermedades como el dengue, la malaria, los problemas bronquiales y un sinnúmero de problemáticas que cada vez aparecerán y que el Estado no tiene la voluntad política y el compromiso para asumir una solución de raíz, pues aún en la adversidad están pensando en sus negociados y en subastar los bienes más rentables como lo es Ecopetrol, entre otras.
El segundo punto lo constituye la violencia política; solamente en Colombia se elimina a las personas por su vínculo político, prueba de ello ha sido el genocidio contra la Unión Patriótica y el Partido Comunista Colombiano por esto hoy cursa una demanda por genocidio político contra el Estado Colombiano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El drama familiar
–¿Cómo ha sido la situación de su familia en este exterminio?
–Mi caso hace parte de este proceso y es como una afectación que se ha hecho a mi ser como mujer: Soy hoy una más de las mujeres de este país que he sido víctima de la violencia paramilitar y del Estado. Las mujeres como las hermanas Mayuza, que hemos sufrido el exterminio de nuestra familia luego de haber sido desplazadas del Meta, sabemos cuál es la cuota que nos ha tocado pagar precisamente con mayor fuerza a las mujeres, todo por culpa de un Estado que poco y nada le importa la situación de las mujeres en medio de este conflicto, donde a nosotras, las madres, las hijas, las hermanas, las esposas, nos convirtieron en sepultureras de nuestros hombres. Como familia nos ha correspondido la media cuota de dolor de enterrar cuatro hermanos, dos de ellos menores de treinta años: Salomón desaparecido en 1992 y hoy dado por muerto; en noviembre 2003 mi hermano menor Alexander de 26 años de edad fue desaparecido y luego encontrado descuartizado y en alto grado de descomposición en Bogotá; en el 2004 mi hermano Luis fue detenido en Arauca acusado de rebelión, dejado en libertad 4 meses después y declarado inocente, pero este mismo hermano quien había sido militante del Partido Comunista, dirigente de la Unión Patriótica y dirigente sindical de la CUT y quien por amenazas salió del país, al regresar se desplazó al departamento de Arauca, donde fue asesinado el 8 de agosto del 2008, en Saravena, siendo un reconocido dirigente social y militante de la izquierda de este país. En el 2006 fui privada de la libertad junto con varios integrantes de la familia, entre ellos, Nieves mi hermana y su pequeño hijo Diego Alejandro en ese entonces de escasos 18 meses; el Estado, por medio del GAULA, nos hizo un enjuiciamiento por pertenecer a la izquierda y nos acusaron de rebelión, duramos más de dos años en la cárcel del Buen Pastor; hoy aún no he recuperado mi empleo como trabajadora de la salud, a pesar de haber sido absuelta en primera y segunda instancia por la justicia que obrando en derecho consideró absurdas las acusaciones de la Fiscalía.
El asesinato de Lenin Mayuza
Y como si esto fuera poco, el día 31 de diciembre del 2010 a las cinco y mediade la tarde fue asesinado mi cuarto hermano, Lenin Mayusa, en La Unión, Valle. Mi pregunta al Estado es: ¿Hasta cuándo las mujeres vamos a seguir viviendo tan torturadas, tan maltratadas, tan humilladas, qué debemos hacer las mujeres para que se nos reconozca la importancia que debemos tener dentro de la sociedad? Tengo hoy a mi alrededor tantos huérfanos que en este momento se me escapa el número y tantas viudas que no se qué hacer para almacenar más dolor.
–¿Qué piensa hacer?
–Lo que sí sé es que seguiré denunciando y luchando porque algún día las mujeres de este país podamos estar junto a nuestros hombres, sin el temor de perderlos por las balas criminales amparadas por un Estado indolente ante la muerte y el crimen. Mis hermanos y demás familiares caídos en esta violencia atroz contra la izquierda colombiana, regaron con su sangre la fuerza de la lucha para que podamos vivir en paz, para que mañana Colombia sea libre y los niños y las mujeres, mayores víctimas de este terrorismo de Estado, podamos vivir en paz. Aunque son más los hombres que mueren sacrifi cados por esta violencia, es en las mujeres donde recae el peso de la violencia social y política.

MUERE ASESINADO POR PARAMILITARES JOSÉ LENIN MAYUZA, EX CONCEJAL DE LA UNIÓN PATRIÓTICA



Escrito por FUNDACIÓN WALTER BENJAMIN COLOMBIA
Jueves, 27 de Enero de 2011 18:58
Asesinado en Saravena Luis Mayuza,
Carmen Mayuza, hermana de José Lenin Mayuza, ex concejal de la Unión Patriótica, asesinado el 31 de diciembre, en el municipio La Unión (Valle del Cauca)
"Mi hermano era un hombre de 51 años de edad, quien hacía muchos años se había dedicado al comercio en el municipio de La Unión (Valle) luego de haberse retirado del campo político, donde fue un dirigente muy reconocido de la Unión Patriótica, llegando a tener cargos de concejal del municipio de Vistahermosa (Meta) de donde fuimos desplazados en el año 1988 a raíz de la guerra paramilitar contra todo militante de la Unión Patriótica. Mi hermano se encontraba en el municipio de La Unión (Valle) hacía muchos años trabajando digna y honradamente, como lo han reconocido en la ceremonia de su sepelio los comerciantes organizados, quienes sacaron un comunicado que dieron a conocer en la iglesia y nos entregaron a la familia, donde destacan las labores de comerciante, de una persona digna, trabajadora, y muy interesada en ayudar a las comunidades más necesitadas, colaborando con la posibilidad laboral y a la vez con los aportes solidarios que trataba de brindarle a las comunidades. Y el humor que lo caracterizó siempre, el ser una persona con muchos deseos de vivir y de que otros vivieran también con felicidad esta vida que a ratos es tan amarga.
Mi hermano fue asesinado el 31 de diciembre a las 5:30 por sicarios que se movilizaban en una moto. Uno de ellos llegó a la puerta del almacén y en el momento en que él llegaba en una moto, le pegó dos disparos en la cabeza y luego lo remató en el piso con 6 disparos más, a los ojos de la multitud que en ese momento transitaba por toda la calle principal del comercio de La Unión (Valle) donde celebraban la despedida tradicional de fin de año. Irónicamente a nosotros nos aterra pensar que en esas festividades siempre está el pueblo militarizado. Lo que nosotros pudimos ver cuando fuimos a su sepelio fue policía y ejército, pero, lamentablemente, hasta esta hora no hay detenidos ni nada que nos garantice que ese crimen, como tantos crímenes en mi familia, no va a quedar impune.
A nosotros nos preocupa muchísimo imaginarnos que, como en crímenes anteriores, no vamos a tener respuestas".
¿Por qué cree que asesinaron a su hermano?
"Yo creo que los móviles son políticos, ya que nosotros hemos sido persistentemente amenazados por fuerzas oscuras del Estado. Nosotros hemos sido víctimas de la violencia más atroz que vive este país durante décadas. Hemos sido víctimas de encarcelamientos, de penalizaciones injustas, de asesinatos constantes, selectivos. Lo que fue la familia Mayuza ya no existe. A los hombres de esa familia los acabaron prácticamente a todos. Nosotras las mujeres, las que quedamos todavía con vida, nos ha tocado no más que enterrar a nuestros hermanos. Nosotras consideramos que es como la parte que están poniendo las mujeres en este país, la parte del dolor por esa política de Estado que no hace más que buscar a la oposición, encuéntrese donde se encuentre  para exterminarla, para acabar con las posibilidades de oposición en este país. Nosotros creemos que sin hacerle daño a nadie y sin jamás haber utilizado las armas, hemos sido víctimas de una de las peores persecuciones que una familia colombiana pueda tener".
¿Ustedes han emprendido alguna denuncia a nivel nacional, municipal, o ante alguna entidad del Estado?
Nosotros hemos denunciado ante la Fiscalía General de la Nación las amenazas y los atropellos de que hemos sido víctimas, pero realmente nosotros nos damos cuenta de que no hemos tenido eco. El Estado no nos ha brindado ninguna clase de protección y muestra de ello es que luego del asesinato de mi hermano Luis el 8 de agosto del 2008, yo informé a la Fiscalía de su asesinato; le hemos informado que estamos amenazados de muerte por parte de grupos paramilitares. A mi hermano Lucho lo amenazaron antes de su asesinato y le dijeron que los demás también seríamos asesinados, y prueba de eso es que 2 años y 4 meses después del asesinato de mi hermano Luis en Saravena (Arauca), ahora, el 31 de diciembre de 2010 me asesinan a mi hermano José en La Unión (Valle), frente a su almacén, donde se desempeñaba como trabajador del comercio durante muchos años, desde que se retiró de la política. Él se fue a trabajar allí, y no hemos tenido apoyo en absoluto por parte del Estado. A nosotros nos han negado la posibilidad de vivir en este país. A nosotros constantemente nos siguen persiguiendo y nos siguen exterminando. Nosotros no entendemos cómo es que el Gobierno nacional no nos ha brindado absolutamente ninguna garantía de sobrevivencia en este país".

lunes, 24 de enero de 2011

"Santos tiene que tomar acciones sobre los DD.HH.": Vivanco



José Miguel Vivanco, director de Human Right Watch.

Por Juan Carlos Iragorri, corresponsal de SEMANA en Washington

DD.HH.Al comentar el informe mundial sobre los derechos humanos, el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, pide que el gobierno pase de las palabras a los hechos.

Lunes 24 Enero 2011
La situación de los derechos humanos en Colombia sigue siendo grave. Esa es la gran conclusión del informe que divulga hoy en el Club Nacional de Prensa en Washington la ONG estadounidense Human Rights Watch. El organismo constata un cambio positivo en el discurso del gobierno de Juan Manuel Santos con respecto al de Álvaro Uribe, pero su director para las Américas, José Miguel Vivanco, deja claro que ese discurso debe transformarse en una política efectiva. Debe pasar el dicho al hecho. 
“Estamos a la espera de resultados del gobierno del presidente Santos. Sin resultados no habrá cambios”, le dijo a SEMANA hace pocos minutos Vivanco, que el jueves pasado le envió una carta al vicepresidente de Colombia, Angelino Garzón, quien hoy inicia una visita de una semana a Washington. La misiva califica de favorable el hecho de que Santos se haya declarado dispuesto a mejorar la situación de los derechos humanos en el país, pero deja claro que se requieren acciones y no sólo palabras. 
La opinión de Human Rights Watch, prestigiosa ONG estadounidense, es importante para Colombia. ¿Por qué? Porque el desempeño nacional en cuanto a la protección de los derechos humanos es tomado en consideración en todo momento por el Congreso norteamericano –y especialmente por la bancada del partido demócrata que controla las mayorías en el Senado–, que aún no ha sometido a votaciones el Tratado de Libre Comercio firmado por Estados Unidos y Colombia el 22 de noviembre del 2006. 
El informe de Human Rights Watch pone por delante que tanto las FARC como el ELN cometen “graves abusos contra la población civil” y agrega que el primero de esos grupos guerrilleros “se ve involucrado frecuentemente en asesintos, amenazas, desplazamiento forzado y reclutamiento de niños para el conflicto”. Después señala que el número de desplazados en el país desde 1997 se acerca a los cuatro millones, según la ONG colombiana CODHES. 

Human Rights Watch critica los resultados de la Ley de Justicia y Paz. “La implementación de esa ley, que reduce drásticamente las penas para los paramilitares desmovilizados que confiesen haber cometrido atrocidades, ha sido lenta y dispar”, dice. Y añade: “En noviembre de 2010, más de cinco años después de la sanción de la ley, sólo hubo dos condenas y los fiscales han recuperado una fracción ínfima de los millones de acres de tierras que fueron tomadas por los paramilitares”. 
El estudio advierte asimismo que el problema de los ‘falsos positivos’ aún persiste y subraya que “Colombia continúa siendo el país con mayor número de asesinatos de sindicalistas en todo el mundo”. Si bien ese número, puntualiza, se redujo a 39 en 2007, hubo 52 en 2008, 47 en 2009, y entre enero y el 15 de septiembre de 2010, hubo 36, según la Escuela Nacional Sindical. El lío es que sólo el 25% de los 2.800 casos denunciados desde 1986 son investigados por la Fiscalía General de la Nación.

¿Quién encierra una sonrisa?


En diálogo con PBI, David Ravelo habla sobre su proceso jurídico y su encarcelación.


Bogotá, 6 de diciembre de 2010

David Ravelo nos saluda del otro lado de las rejas y pocos minutos después nos encontramos en una sala de visita. David Ravelo, economista, defensor de derechos humanos y miembro de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (CREDHOS), lleva doce semanas preso en la cárcel La Picota de Bogotá y ya se ha ganado el respeto y la confianza de los 130 compañeros con quienes comparte el patio del Establecimiento de Reclusión Especial y quienes hace poco tiempo lo nombraron representante del  Comité de Derechos Humanos. A pesar del encierro, conserva su amplia sonrisa, una gran y contagiosa energía positiva fruto de su convicción de inocencia frente a los cargos de concierto para delinquir y homicidio agravado, cargos que se basan en el testimonio del ex jefe paramilitar Mario Jaime Mejía  alias “El Panadero”, procesado bajo el amparo de la Ley 975[1] y autor material confeso de la masacre del 16 de mayo de 1998.

“Soy culpable porque yo denuncio”, reflexiona David Ravelo recordándonos que ha realizado innumerables denuncias en torno a los llamados “falsos positivos” o ejecuciones extrajudiciales, asesinatos, desplazamientos y desapariciones forzadas en la región del Magdalena Medio. Él está convencido de que con su encarcelación “buscan silenciar a un dirigente popular que no se ha dejado amilanar y el establecimiento no lo pudo cooptar”. Antes de su encarcelación tuvo que soportar una década de amenazas de muerte. El exilio nunca ha sido una opción para David Ravelo ya que, según él, ha dedicado su vida a la defensa de los derechos humanos y a la lucha contra la desigualdad. Aún estando en la cárcel, sigue trabajando sin pausa y pendiente de todos los procesos comunitarios de la ciudad petrolera de Barrancabermeja. A pesar de su difícil situación David Ravelo deja claro lo importante que es para él  conservar la dignidad, el sentido del optimismo y la esperanza.

¿Por qué lo han encarcelado?

David Ravelo: Los cargos que se me imputan son concierto para delinquir, que es una forma enmascarada de imputarme rebelión, y homicidio agravado.

¿Qué se esconde detrás del encarcelamiento de un líder defensor de derechos humanos tan reconocido como Usted?

DR: Con ello pretenden amedrentar al movimiento social y de derechos humanos, y de esta forma romper el tejido social y debilitar todo el proceso de apoyo a la población victimizada. Con la encarcelación de las víctimas poniéndolas a la altura de los victimarios, pretenden deslegitimar el trabajo del movimiento popular. En mi caso particular pretenden sacarme del escenario público porque me consideran una piedra en el zapato.

¿Cómo está evolucionando el caso?

DR: Sin lugar a dudas, este es un caso eminentemente político, donde el debido proceso y el derecho a la defensa pasan a un segundo plano. Utilizan testigos falsos, que han sido comprados y los cuales han entrado en contradicciones abismales, pero aparentemente eso poco importa ya que lo que se busca es hacer daño. Por mi parte he manifestado que seguiré con la moral en alto, porque tarde o temprano, la verdad me hará libre. En este momento hemos presentado una apelación a la medida de aseguramiento pronunciada, no nos hacemos ilusiones, por cuanto este proceso antes de ser un proceso jurídico es un proceso político. Si se actúa en derecho estoy seguro que saldré en libertad.

¿Cómo es la convivencia con los otros presos?

 DR: La convivencia se manifiesta en el respeto de la diferencia y existe total armonía entre los internos, por cuanto la dignidad es lo que nos hace iguales y así, lo hemos entendido.

¿Cómo organiza su tiempo?

DR: Dedico tiempo a organizar el proceso con el fin de adelantar la defensa y soportar la parte probatoria. Recibo las visitas de solidaridad de organizaciones sociales, personalidades y organizaciones internacionales como Brigadas Internacionales de Paz.  Y acompaño permanentemente a los internos del Patio, en la defensa de sus derechos, es decir, dando cumplimiento a las funciones como representante del Comité de Derechos Humanos.

¿Teme por su seguridad?

 DR: Siempre he estado amenazado y a pesar de la buena convivencia que tenemos en el patio, siento cierta intranquilidad. Espero que se me garantice el derecho fundamental a la vida.

¿Qué considera más impactante de la reclusión?

DR: El alejamiento  de mi familia, de mi señora y mis hijos, en especial, mi hijo menor Juan David.

¿Qué estrategias utiliza para sobrellevar esta situación?

DR: Estar ocupado, en actividades, leyendo o escribiendo. Seguir investigando, seguir luchando por la verdad y la justicia y seguir escribiendo todo esto a pesar del encierro, porque la sonrisa y la opinión jamás la podrán  encerrar. Por eso sigo opinando, traspasando las rejas de esta cárcel.

¿Qué apoyo ha recibido?

DR: El apoyo de las organizaciones nacionales e internacionales ha sido fundamental. Esa solidaridad me mantiene con la moral en alto. La movilización que se ha hecho en Barrancabermeja, Bucaramanga y Bogotá ha sido un gran aliciente para no desmayar.

¿Qué acciones debería realizar la comunidad internacional para apoyar su causa?

DR: Visibilizar ante el mundo la persecución y criminalización a la  que estamos sometidos los defensores de derechos humanos en Colombia. Exigir plenas garantías por el derecho a la defensa, el cambio de mi caso a la Unidad de Derechos Humanos. Existe toda una intencionalidad de mantenerme en la cárcel alejado  del trabajo de derechos humanos en la región del Magdalena Medio. Sería importante solicitarle a las Naciones Unidas vigilancia especial al proceso.

¿Qué mensaje quiere dar a la comunidad internacional?

DR: En este país, quienes nos atrevemos a denunciar las graves violaciones de los derechos humanos, somos sometidos a la más feroz persecución, que pasa por el encarcelamiento o el asesinato. Se busca imponer unanimismo y para ello existe todo un sistema organizado de terror, para que nadie denuncie y así, dejar hacer, dejar pasar y conseguir el objetivo. 

La picota pública.


RELATOS LA CARCEL.
Por: David Ravelo Crespo.

No, no hay cárcel para el hombre,
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierre una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tu, mas sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tu, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre
Solo por amor.

Miguel Hernández Gilabert.

La verdad y la solidaridad nos harán libres.

Cuando el congresista Iván Cepeda me visito en la cárcel, causó un gran impacto en los internos; para mí fue una sensación de mucha moral, lo mismo sucedió con el concejal de Bogotá Jaime Caicedo, la senadora Gloria Inés Ramírez y la Representante al Parlamento Andino Gloria Flórez.

El acompañamiento de las organizaciones internacionales, como Brigadas de Paz y Christian Aid, ha sido un soporte en la batalla por la libertad. La visita de la  Senadora Piedad Córdoba, también causo un gran impacto en la comunidad carcelaria quienes le reconocieron su combatividad contra las injusticias; desde luego que me sentí honrado con todas estas demostraciones de afecto.

El acompañamiento de las organizaciones sociales, ha sido fundamental, las movilizaciones sociales, las vallas inmensas apostadas en la USO Nacional y la Uso Refinería, donde exigen mi libertad, demuestra que la solidaridad nos ayudara a diluir este montaje. Todas esas demostraciones de apoyo, es el reconocimiento a toda una vida de entrega a la causa de la defensa de la integralidad de los derechos de los ciudadanos, por los que desde mi molesta posición, me he esforzado para que los derechos dejen de ser una aspiración y se conviertan en realidad.

El trabajo por la defensa y promoción de los derechos humanos ha continuado; aquí en la cárcel fui elegido por voto popular como representante del patio al comité de derechos humanos, es decir, quienes pretenden eliminarme encarcelándome para que no ejerza mi función como defensor de los derechos humanos, se equivocan, con mas ahínco lo estoy realizando.

Retomando las palabras del poeta Miguel Hernández: “No, no hay cárcel para el hombre. No podrán atarme, no. Este mundo de cadenas, me es pequeño y exterior. Quien amuralla una voz”.
Lo he dicho y lo reitero mis armas han sido las ideas y la voz, y estas siempre han expresado con energía y de manera vertical, sin posiciones pusilánimes, porque en momentos de crisis y persecuciones, momentos de definiciones, la ambigüedad se parece de mentira; siempre he utilizado la palabra y la escritura, los argumentos y la decisión para confrontar al establecimiento y sus grupos paraestatales.

Quienes nos atrevemos a alzar la voz, a denunciar las injusticias, nos mandan los perros de caza y presa, para asesinarnos como lo han intentaron en múltiples ocasiones; o sencillamente se cranean burdos montajes, y para ello utilizan a los testigos falsos y comprados, para que sigan utilizando la mentira como arma de guerra, por cuanto siempre lo han hecho y ahora no es casual, están cumpliendo su papel como instrumentos destructores de vida y tejido social, al servicio de un estado criminal.